Gótico
La noche alardea entre este callejón frío,
Donde la oscuridad es participe del silencio;
Aquí donde deambulan las sombras peregrinas
Que flotan entre los latidos del corazón.
Y el ambiente es perfumado de paz,
Donde el viento descansa sobre mi cara
Y me susurra sus tristezas.
El ruido de las olas se mezcla entre mis pensamientos
Que están saturados de emoción y ansias;
Solo veo el final del túnel al cual nunca podré llegar,
Y mis ojos se deslumbran ante el vasto color de la noche
Que inunda mi corazón y me complace de reflexión;
Y siento la emoción de la vida que revolotea en mi cuerpo,
Que me seduce e incita a correr, pero no puedo.
Las lágrimas de la noche acongojan mi mente,
Sondean mi alma en busca de compasión
Pero solo encuentran el vaho de mi alma cohibida.
Mis sueños se mezclan entre la euforia de la soledad
Y se fusionan en el perfume que aromatiza la oscuridad,
Aquella oscuridad de la que te rescate para que yo pueda llorar,
Siempre impotente e inherente a tus anhelos.
Las estrellas iluminan este refugio de sufrimiento;
Mi ajetreado cuerpo descansa en el sublime aroma de tu ser,
Ese perfume amargo y tóxico como el ajenjo,
Pero sutil y motivador como mis palabras encerradas,
Aprisionadas en mi ética y mi cordura cada vez más débiles.
Déjame poseer tu mirada misteriosa y flotar en la noche,
Guarecerme en tus relatos y tentaciones de aquella dimensión;
No quiero despertar jamás de tu compañía grata,
De tu mirada, ocultas en la fragancia de mi odisea,
Escondidos entre mis sueños,
Cubiertas de la soledad que emana mi alma ante tu presencia.
Deseo huir de las llamas de tus sueños,
Quisiera erradicar la lógica reinante de mi pesar,
Desdoblarme e irme a un desierto de oscuridad;
Dejar de llorar de alegría,
Detener a mi odio en tu desenfreno,
Complacer tus problemas,
Y comprenderte como el ser flagrante de siempre.
Este callejón frío me alejará de los sueños del pasado,
Me transportará hacia las imágenes superfluas de tu alma,
Hacia la cristalina soledad.
Mi comodidad en la redundante luminosidad de mis deseos
Será reflejada en mis versos que convergen en tus sospechas,
Y con suspicacia robaré tus pensamientos
Así como tu lo haces conmigo noche agraciada.
MMH.
Septiembre Canela. Octubre 2004
Donde la oscuridad es participe del silencio;
Aquí donde deambulan las sombras peregrinas
Que flotan entre los latidos del corazón.
Y el ambiente es perfumado de paz,
Donde el viento descansa sobre mi cara
Y me susurra sus tristezas.
El ruido de las olas se mezcla entre mis pensamientos
Que están saturados de emoción y ansias;
Solo veo el final del túnel al cual nunca podré llegar,
Y mis ojos se deslumbran ante el vasto color de la noche
Que inunda mi corazón y me complace de reflexión;
Y siento la emoción de la vida que revolotea en mi cuerpo,
Que me seduce e incita a correr, pero no puedo.
Las lágrimas de la noche acongojan mi mente,
Sondean mi alma en busca de compasión
Pero solo encuentran el vaho de mi alma cohibida.
Mis sueños se mezclan entre la euforia de la soledad
Y se fusionan en el perfume que aromatiza la oscuridad,
Aquella oscuridad de la que te rescate para que yo pueda llorar,
Siempre impotente e inherente a tus anhelos.
Las estrellas iluminan este refugio de sufrimiento;
Mi ajetreado cuerpo descansa en el sublime aroma de tu ser,
Ese perfume amargo y tóxico como el ajenjo,
Pero sutil y motivador como mis palabras encerradas,
Aprisionadas en mi ética y mi cordura cada vez más débiles.
Déjame poseer tu mirada misteriosa y flotar en la noche,
Guarecerme en tus relatos y tentaciones de aquella dimensión;
No quiero despertar jamás de tu compañía grata,
De tu mirada, ocultas en la fragancia de mi odisea,
Escondidos entre mis sueños,
Cubiertas de la soledad que emana mi alma ante tu presencia.
Deseo huir de las llamas de tus sueños,
Quisiera erradicar la lógica reinante de mi pesar,
Desdoblarme e irme a un desierto de oscuridad;
Dejar de llorar de alegría,
Detener a mi odio en tu desenfreno,
Complacer tus problemas,
Y comprenderte como el ser flagrante de siempre.
Este callejón frío me alejará de los sueños del pasado,
Me transportará hacia las imágenes superfluas de tu alma,
Hacia la cristalina soledad.
Mi comodidad en la redundante luminosidad de mis deseos
Será reflejada en mis versos que convergen en tus sospechas,
Y con suspicacia robaré tus pensamientos
Así como tu lo haces conmigo noche agraciada.
MMH.
Septiembre Canela. Octubre 2004


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home