lunes, enero 16, 2006

Eurídice

El averno te seduce mi musa gloriosa,
Grandiosa entre las artes y naturaleza;
Reina sublime, delicada orquídea impoluta.
Deidad de los bosques de luz,
Alma de las estrellas y gota de fiebre eterna,
Caricias de nubes y dulce malicia.

No te he perdido aún mi esmeralda de fuego,
He de sacarte de entre la realidad
Y ahogarte en paz para someterme a tus anhelos.
Desaparecer de las tinieblas, de tu rincón oscuro.

He de tocar mi lira para tan vanagloriada sirena,
Evocar al universo para dotarte de esperanza de vida
Mi bella cucarda.

Seducir a la desgraciada vida de tu destino
Y llevarte a los ríos de pasión de mis caricias;
Jamás olvidar a la dueña de recuerdos y canciones,
De danzas eternas que sellaron mi destino.

Te juro que te sacaré de los callejones de tu ser
Y te devolveré la vida a costa de mi muerte.
No me importa si he de esperar que el mar se vuelva arena,
Siempre estaré presente apara gobernad temores
Y te esperaré en la puerta del infierno matinal
Mi bello resplandor nocturno… Eurídice.

MMH.

Septiembre Canela. Septiembre 2004