Mirada
Entre tantos reflejos, vi en ello una singularidad
Semejante a las nubes errantes en un cielo morado,
Llena de emoción, imposible de observar sin encantarse;
Eres el suave sol que derrite mis ojos extraviados.
Y yo siempre disfrutando de un panorama oculto,
Escondido entre movimientos insomnes,
Observando los sonidos que salen del valle ahogado,
Oliendo las palabras con tristeza y alegría.
Siempre mis manos se derriten antes una risa fugaz,
Viviendo de migajas de atención, saciándome de lágrimas.
Pero siempre apreciando ese paisaje lleno de musicalidad,
Aquella musicalidad a la cual no escapan mis emociones.
Oh chérie, tanta congoja en una habitación nunca fue posible;
Más que nada, es el resplandor difuso de una noche gótica,
Que te sostuvo en una bohemia aventura de invierno
Para finalizar en el arribo de una despedida en tan bello lugar.
Y las joyas de aquel entorno siempre miran a la vaguedad
Pero jamás al que deambula, quien vive de cuadros hechos de tu ser.
Qué me costaría brincar hacia el olvido si no fuera por tu existencia.
O bien despertarás y las leyes y las costumbres habrán cambiado,
El mundo, aún siendo el mismo, me dejará entregarme a mis dolencias.
O podré ser juzgado y flagelado por invadir aquel lugar
Lleno de tesoros y sueños, abundante en belleza y felicidad,
Esencias solo posibles de ver a través de ese vitral opaco de mi destino.
Pero mientras siga disfrutando de aquel panorama oculto,
No me interesa ser emperador de sueños, al carajo con todo.
Pero siempre adorando la alquimia de tus campos
Y al vislumbrante amor que te ofrece este espectador.
MMH.
Septiembre Canela. Octubre 2004
Semejante a las nubes errantes en un cielo morado,
Llena de emoción, imposible de observar sin encantarse;
Eres el suave sol que derrite mis ojos extraviados.
Y yo siempre disfrutando de un panorama oculto,
Escondido entre movimientos insomnes,
Observando los sonidos que salen del valle ahogado,
Oliendo las palabras con tristeza y alegría.
Siempre mis manos se derriten antes una risa fugaz,
Viviendo de migajas de atención, saciándome de lágrimas.
Pero siempre apreciando ese paisaje lleno de musicalidad,
Aquella musicalidad a la cual no escapan mis emociones.
Oh chérie, tanta congoja en una habitación nunca fue posible;
Más que nada, es el resplandor difuso de una noche gótica,
Que te sostuvo en una bohemia aventura de invierno
Para finalizar en el arribo de una despedida en tan bello lugar.
Y las joyas de aquel entorno siempre miran a la vaguedad
Pero jamás al que deambula, quien vive de cuadros hechos de tu ser.
Qué me costaría brincar hacia el olvido si no fuera por tu existencia.
O bien despertarás y las leyes y las costumbres habrán cambiado,
El mundo, aún siendo el mismo, me dejará entregarme a mis dolencias.
O podré ser juzgado y flagelado por invadir aquel lugar
Lleno de tesoros y sueños, abundante en belleza y felicidad,
Esencias solo posibles de ver a través de ese vitral opaco de mi destino.
Pero mientras siga disfrutando de aquel panorama oculto,
No me interesa ser emperador de sueños, al carajo con todo.
Pero siempre adorando la alquimia de tus campos
Y al vislumbrante amor que te ofrece este espectador.
MMH.
Septiembre Canela. Octubre 2004


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